El problema del Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein – Karl Popper

Estoy interesado en Wittgenstein, por ejemplo, no por su filosofía del lenguaje, sino porque su Tractatus es un tratado cosmológico (aunque bastante tosco), y porque su teoría del conocimiento está estrechamente vinculado a su cosmología – Karl Popper

La principal crítica de Popper es la sinrazón del Tractatus que en virtud de su mismo principio —“Ningún enunciado puede decir algo cerca de sí mismo”— se contradice a sí mismo y hace que el mismo Wittgenstein termine rechazándolo: téngase en cuenta esta formulación —ella misma contradictoria— de Wittgenstein:

“Ningún enunciado puede decir algo acerca de sí mismo” (Tractatus, 3.332). El enunciado de Wittgenstein es contradictorio porque afirma algo acerca de todos los enunciados y, por tanto, también ―acerca de sí mismo en contraposición a lo que él mismo asevera”. [1]

Popper considera que es posible resolver la contradicción simplemente rechazando la pretensión de que toda proposición genuina ha de ser en principio completamente decidible. Esto permite considerar que las leyes naturales o las teorías científicas son proposiciones genuinas parcialmente decidibles, que por razones lógicas no son verificables, sino que de manera asimétrica sólo son falsables. Considera que esta solución tiene la ventaja adicional de preparar el camino para la solución del segundo y más fundamental de los dos problemas de la teoría del conocimiento: el problema de la demarcación, planteado por Kant como el problema acerca de los límites del conocimiento científico y que puede ser definido como el problema de buscar un criterio por medio del cual podamos distinguir entre afirmaciones (proposiciones, sistemas de proposiciones) que pertenecen a las ciencias empíricas y afirmaciones que pueden ser descritas como “metafísicas”

Popper crítica la solución propuesta en el Tractatus al problema de la demarcación basada en la noción de significado según la cual toda proposición con significado debe ser una función de verdad de proposiciones ‘atómicas’ reducible a proposiciones singulares de observación, y toda proposición no reductible de esta manera será ‘carente de significado’ o ‘metafísica’ o ‘pseudoproposición’:

“De acuerdo a la solución propuesta por Wittgenstein, esta demarcación habrá de conseguirse con ayuda de la idea de ‘significado’ o de ‘sentido’: toda proposición con significado o con sentido debe ser una función de verdad de proposiciones ‘atómicas’, es decir, debe ser completamente reducible desde un punto de vista lógico a (o deducible de) proposiciones singulares de observación. Si alguna proposición dada no puede ser reducible de esta manera, entonces es ‘carente de significado’ o ‘no-significativa’ o ‘metafísica’ o ‘pseudoproposición’. Por tanto, la metafísica carece de significado”. [1]

Popper muestra que la solución propuesta por Wittgenstein al problema de la demarcación basada en la idea de significado o sentido no sólo aniquila a la metafísica sino también a la misma ciencia natural, ya que, de acuerdo al criterio de significado, las leyes de la naturaleza resultarían un tipo de expresiones metafísicas carentes de sentido:

“Puede parecer que trazando esta línea de demarcación los positivistas han conseguido aniquilar a la metafísica de manera más eficaz que los antiguos antimetafísicos. Sin embargo, no es sólo la metafísica la que es aniquilada a través de estos métodos, sino también la ciencia natural. Ya que las leyes de la naturaleza no son más reducibles a proposiciones de observación que las expresiones metafísicas. (¡Recordad el problema de la inducción!) Aparecerán, si se aplica de manera consistente el criterio de significado de Wittgenstein, como ‘pseudoproposiciones carentes de sentido’, y por tanto ‘metafísicas’. De aquí que el intento de trazar la línea de demarcación se viene abajo”. [1]

Como alternativa Popper sugiere la adopción del criterio de falsabilidad que exige solamente una decidibilidad unilateral o asimétrica:

El dogma de significado o sentido, y los pseudoproblemas a los cuales ha dado lugar, puede ser eliminado si adoptamos, como criterio de demarcación, el criterio de falsabilidad, es decir el de una decidibilidad (al menos) unilateral o asimétrica. [2]

En The Logic of Scientific Discovery Popper trata de mostrar que el método propuesto por Wittgenstein para la filosofía —el análisis del lenguaje— conduce a una solución meramente verbal del problema de la demarcación y no consigue la exclusión de la metafísica ni logra una demarcación clara entre la filosofía y la ciencia. Popper critica la propuesta naturalista de la teoría del método en particular su negación de la existencia de problemas con sentido fuera del campo de la ciencia ―positiva y por lo tanto la posibilidad de una epistemología o una metodología:

El positivista rechaza la idea de que puedan existir problemas con sentido fuera del campo de la ciencia empírica ―positiva‖, problemas que se puedan abordar mediante una genuina teoría filosófica. Rechaza la idea de que pueda haber una genuina teoría del conocimiento, una epistemología o una metodología. Desea ver en los problemas filosóficos mencionados meros ―pseudoproblemas o ―rompecabezas (…) en los dos años anteriores a la primera publicación de este libro la crítica de los miembros del Círculo de Viena contra mis ideas era que una teoría del método que no fuese ni ciencia empírica ni lógica pura era imposible: lo que estuviese fuera de estos dos campos era puro sinsentido. La misma opinión era mantenida por Wittgenstein en 1948. [3]

Popper plantea que no existe un único método en filosofía como pretenden los filósofos del lenguaje sino que el único método si se pudiera hablar así es el método crítico, y que el punto central es el desarrollo del conocimiento que se puede estudiar mejor a través del conocimiento científico y no a través del conocimiento ordinario como postulan los filósofos del lenguaje ordinario. A lo largo del libro, tanto en la parte relativa a la lógica de la ciencia como en la dedicada a la teoría de la experiencia, queda patente que Popper ha estudiado el Tractatus a fondo y tiene puntualmente localizada su influencia en Carnap. Popper lamenta que el Tractatus teniendo un inicio prometedor arrojara por tierra las afirmaciones iniciales en su última afirmación:

El prometedor inicio del Tractatus de Wittgenstein —―el mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas (Tractatus, 1.1) — fue eliminado por su final que denunciaba al hombre que ―no había dado significado a ciertos signos en sus proposiciones. [3]

_____________________

Fuente: Popper lector crítico de Wittgenstein

[1] K. Popper, Los dos problemas fundamentales de la epistemología.

[2] K. Popper, Carta al Editor de Erkenntnis.

[3] K. Popper, The Logic of Scientific Discovery,

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